Cuestión de Tomates
La bolsa para lo general 1 Comment »El tamaño de estos tomates son dignos de un post. Juzgar vosotros mismos

El tamaño de estos tomates son dignos de un post. Juzgar vosotros mismos

Hoy ha dado comienzo algo que en mi casa ya se puede tomar como
tradición, “LA LIMPIEZA DEL DOBLAO”, dicha acción se resume en una
frase que pronuncia el cabeza de familia; -vamos a ver que es lo que no vale y se tira-.
Por lo general y ya lo dice cierta persona, a mi me cuesta mucho tirar
las cosas
soy de acumular trastos probablemente sin ninguna
utilidad futura, pero hoy me había planteado hacer la vista gorda y
tirar de todo a la basura. Claro que la teoría es muy bonita pero la
práctica no se parece en nada, al final he dejado en su sitio la
mayoría de las cosas entre ellas algunos grandes descubrimientos que no
recordaba como por ejemplo:
Sí!!! estais viendo bien, se trata de una caja con disquetes del 5,1/4
esos tan finos como una cartulina y poco rigidos. Lo mejor de todo es
que he encontrado como unos 40 disquetes de estoy y es una pena porque
la mayoría se tiraron así que como voy a no guardarlos para
generaciones futuras
Este en concreto contiene el MS-DOS 6.2.
Para que veais la evolución de los sistemas de almacenamiento otra de mis fotos:
Y para ir terminando os dejo una muestra de la cantidad de diquetes que
tengo o mejor dicho tenía ya que esos si van camino del container ![]()
Lo mejor de todo es que estos los guardé porque tenían información
interesante, ya fueran drivers o copias de seguridad.
Que cantidad de pasta fundida en disquetes, cd, dvd… Me da miedo hacer cuentas.
Con esta tabla creo que queda todo muy clarito. Para un usuario medio no existen las excusas para no usar Software Libre y siendo avanzado que me diga lo que no tiene en GNU/Linux.

Nota:
No se acepta Autocad como animal de compañia ni ese Acrobat Writer tan
monstruoso. Además no es culpa mía que esas compañias, sobre todo la
primera sean como son.
La
verdad es que no sé como hemos podido sobrevivir. Fuimos la generación
de la “espera”; nos pasamos nuestra infancia y juventud esperando.
Teníamos que hacer “dos horas de digestión” para no morirnos en el
agua, dos horas de siesta para poder descansar, nos dejaban en ayunas
toda la mañana del domingo hasta la hora de la comunión, los dolores se
curaban esperando.
Mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos:
Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad y sin airbag,
hacíamos viajes de 10-12 h. con cinco personas en un 600 y no sufríamos
el síndrome de la clase turista.
No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.
Andábamos en bicicleta sin casco, hacíamos auto-stop, más tarde en moto, sin papeles.
Los columpios eran de metal y con esquinas en pico. Jugábamos a ver quien era el más bestia.
Pasábamos horas construyendo carros para bajar por las cuestas y sólo entonces descubríamos que habíamos olvidado los frenos.
Jugábamos a “churro va” y nadie sufrió hernias ni dislocaciones vertebrales.
Salíamos de casa por la mañana, jugábamos todo el día, y sólo volvíamos
cuando se encendían las luces de la calle. Nadie podía localizarnos. No
había móviles.
Nos rompíamos los huesos y los dientes y no había ninguna ley para castigar a los culpables.
Nos abríamos la cabeza jugando a guerra de piedras y no pasaba nada,
eran cosa de niños y se curaban con mercromina y unos puntos. Nadie a
quién culpar, sólo a nosotros mismos.
Tuvimos peleas y nos “esmorramos” unos a otros y aprendimos a superarlo.
Comíamos dulces y bebíamos refrescos, pero no éramos obesos. Si acaso alguno era gordo y punto.
Compartimos botellas de refrescos o lo que se pudiera beber y nadie se contagió de nada.
Nos contagiábamos los piojos en el cole y nuestras madres lo arreglaban lavándonos la cabeza con vinagre caliente.
Quedábamos con los amigos y salíamos. O ni siquiera quedábamos,
salíamos a la calle y allí nos encontrábamos y jugábamos a las chapas,
a coger, al rescate, a la taba…, en fin, tecnología punta.
Íbamos en bici o andando hasta casa de los amigos y llamábamos a la
puerta. ¡Imagínense!, sin pedir permiso a los padres, y nosotros solos,
allá fuera, en el mundo cruel ¡Sin ningún responsable! ¿Cómo lo
conseguimos?
Hicimos juegos con palos, perdimos mil balones de fútbol.
Bebíamos agua directamente del grifo, sin embotellar, y algunos incluso chupaban el grifo.
Íbamos a cazar lagartijas y pájaros con la “escopeta de perdigones”, antes de ser mayores de edad y sin adultos, ¡¡DIOS MÍO!!
En los juegos de la escuela, no todos participaban en los equipos y los
que no lo hacían, tuvieron que aprender a lidiar con la decepción.
Algunos estudiantes no eran tan inteligentes como otros y repetían curso… ¡Qué horror, no inventaban exámenes extra!
Veraneábamos
durante 3 meses seguidos, y pasábamos horas en la playa sin crema de
protección solar ISDIN 15, sin clases de vela, de paddle o de golf,
pero sabíamos construir fantásticos castillos de arena con foso y
pescar con arpón.
Ligábamos con las chicas persiguiéndolas para tocarles el culo, no en un chat diciendo “: )” “: D” “: P”.
Tuvimos libertad, fracaso, éxito y responsabilidad, y aprendimos a crecer con todo ello.
No te extrañe que ahora los niños salgan gilipollas. Si tú eres de los de antes…
¡Enhorabuena!
Nota: El texto es de un correo.
Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
pastando lo dejé
y desapareció.
Cualquier información
bien la voy a pagar.
Las flores que dejó
no me han querido hablar.
Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
no sé si se me fue,
no sé si extravió,
y yo no tengo más
que un unicornio azul.
Si alguien sabe de él,
le ruego información,
cien mil o un millón
yo pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.
Mi unicornio y yo
hicimos amistad,
un poco con amor,
un poco con verdad.
Con su cuerno de añil
pescaba una canción,
saberla compartir
era su vocación.
Mi unicornio azul
ayer se me perdió,
y puede parecer
acaso una obsesión,
pero no tengo más
que un unicornio azul
y aunque tuviera dos
yo solo quiero aquel.
Cualquier información
la pagaré.
Mi unicornio azul
se me ha perdido ayer,
se fue.
Silvio Rodriguez
Recent Comments