Hace ya mucho que añoro tiempos mejores, esos
descargados de dudas personales y ciertos problemas. Momentos para
pararse a escibir algo antes de irse a dormir o usar la siesta para
aclarar y plasmar ideas alocadas en un papel doblado a la mitad,
dejando que la mente trabajase sin prejuicios.
Todo eso pasó y en momentos como el de hoy querría volver a ello y así me lo voy a proponer.
Esta tarde me he quedado solo en Badajoz y como la ADSL también me ha
dejado a ciegas del mundo me he puesto a ordenar papeles que tenía por
la habitación pacense. Papeles que esperaban ser revisados hace mucho
tiempo. Entre los papeles he encontrado promesas eternas de amor
incumplidas, lista de tareas por hacer, anotaciones ya sin sentido
encerradas entre frases de Andres C. supongo que con un profundo
significado en su momento y mucha basura dispuesta a llenar
contenedores azules puesto que hay que reciclar
o almenos
intentarlo (que buenos queremos ser todos ¿verdad?). Pues bien, tras el
rato de confusión personal, he pasado a plantearme una cosa, ¿Merece la
pena usar frases como -para siempre- o esa otra -te lo prometo-? Yo
creo que para nada valen si le aplicas el factor tiempo (deformación
profesional). Nada es eterno, solo lo que uno quiere o intenta recordar
en su memoria, puesto que las palabras aunque plasmadas en un papel no
sirven para nada si se rompe lo que le daba sentido.
Como dice la letra de Bunbury; los restos del naufragio quedaron
esparcidos… Así me siento yo hoy y desde hace mucho tiempo, buscando
reflejos biográficos incluso en películas como -No sos vos soy Yo-, a
la cual yo de momento le restaría los últimos 10 minutos.
En fin, ya esta bien de delirios, sin querer ser pesado aquí dejo de
escribir estas letras sin sentido para la mayoría del mundo,
menos para mi.
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