Eran las casi las dos de la madrugada de un Sábado cualquiera cuando se confirmaba la noticia. A las pocas horas partimos al destino elegido, la Covatilla en Bejar Salamanca.

Esa es la introducción para un viaje de ensueño y digo de ensueño porque uno de los viajeros no había visto la nieve de cerca en su vida e iba a cumplir ese sueño en pocas horas. El viajero era Nano.

A las 8 de la mañana saliamos por la puerta con un abrigo, guantes y un gorro prestado para la ocasión. Nuestro guia particular era el GPS de Cesar, el cual hizo del viaje un cachondeo puesto que nos indicaba al estilo futurista, incluyendo en la ruta autovias sin construir y eso para que digan luego que tener la cartografía a la última es lo mejor. Cuando nos acercamos a nuestro destino nos decidimos a pará para desayunar puesto que una voz desde el asiento de atrás lo llevaba pidiendo desde hacía horas (vamos que desde que saliamos de Badajoz).

Cuando nos quedaban los peores 14 km empezamos a ver como la nieve se hacía una realidad llenando las cunetas. La verdad es que una vez que llegamos lo dicicil no fue aparcar sino bajarse del coche sin sentirse menos puesto que toda la gente iba con equipo para la nieve y skys, pero como no tenemos sentido del ridiculo (cosa que se demuestra en los videos), nos bajamos con cámara en mano. Tras ver que no podríamos hacer el gamba en la estación de sky, nos fuimos justamente al lado donde la gente pasaba arrastrándose por un cercado y sufriendo pequeños culazos ya que esa parte tenía una gran capa de hielo, salvando la cerca nos dispusimos a subir lo máximo posible no sin ver como Cesar se piñaba cada X metros :D.

Una vez que nos cansamos de subir, hicimos lo típico, liarnos a bolazos, hacer un magnifico muñeco de nieve, deslizarnos por la nieve con un barbou, un angel, o incluso alguna foto a riesgo de que la camara piñara. Para terminar la mañana que mejor que meterse en la estación y tomarse una birra? lo que no podiamos saber es que el mundo era tan chico y sino que se lo digan a Nano :-). Viendo que ya poco haciamos en la Covatilla nos fuimos al pueblo (Bejar) guiados por ese GPS maligno y nos dispusimos a tomar unas cañas antes de buscar un restaurante para comer bien. Lo mejor de las cañas fué la racción de oreja y sino que se lo digan a Nano que parecía que no la probaba desde hacia años :-)

Tras la copiosa comida y el café con licor de hierbas correspondiente (el conductor no bebe tranquilos) nos pusimos de nuevo en ruta hacia Badajoz no sin antes hacer una parada en Cáceres para tomar otro café con María la hermana pequeña de Nano y una amiga suya.

El día terminó a las 22 horas cuando destrozados entrábamos por la puerta del piso con la única misión de buscar una cama para tirar nuestros cuerpos.

El album correspondiente.