Vacaciones = KM ?
Mi mente trabaja por su cuenta 4 Comments »En este momento puedo decir que las vacaciones quedaron
atrás, no porque acabe de llegar sino más bien porque acabo de recoger la
maleta.
Todo empezó visitando Sevilla, ciudad que jamás pise mas de
2 minutos, ya que fue un lugar de paso y nunca mejor dicho. El caso es que esa
ciudad es importante para la persona que se ofreció a descubrírmela, así que
como para mi es importante esa persona me puse en sus manos o mejor dicho en su
coche rumbo a ese destino.

Tras un viaje tranquilo llegó la hora de encontrar el Hotel
y es que el GPS de papel no fue todo lo efectivo que me hubiera gustadoJ.
Una vez en el hotel situado frente a la Macarena y el Palacio de Congresos, nos
fuimos de ruta, primero unas cañas y luego algo de turismo para justificar la
visita
.
La cena fue algo difícil de encontrar ya que era casi medianoche cuando nos
dispusimos a buscar un sitio para cumplir dicha misión.
Al final encontramos una terraza donde cenamos genial con el
miedo de que nos crujieran en el precio ya que se encontraba casi al lado del río
Guadalquivir. Para terminar la noche nos fuimos a tomar algo a Triana, barrio
que mi guía no había pisado nunca y tenía muchas ganas de hacer. En Triana
descubrimos lo que era un mojito con azúcar blanca y casera, el cual no resulto
tan malo al final. Después de la copa y estando destrozados nos pusimos en ruta
al Hotel, cuando hicimos un giro inesperado para tomarnos la ultima, que se
transformo en otra y otra alargando la noche, tras conocer a unos sevillanos
que nos llevaron a otro lugar para continuar/terminar la juerga.

La verdad es que el día se alargo hasta altas horas de la
madrugada, dejándonos dormir una hora antes de salir a nuestro siguiente
destino, Matalascañas.
En Matalascañas creíamos que íbamos a morir de sueño pero
nada más lejos de la realidad ya que pasamos un día genial, comiendo en un
chiringo de la playa, dejando a una niña sin pirulo volador
y comprándonos
unas pulseras y tobilleras además de un regalo porque fue 1 jejeje.
Con esto termina la primera parte de tres que resumen las
vacaciones.
Pasemos a la segunda tanda. Para esta ocasión elegimos
Melides, una playa virgen de la costa Portuguesa y nunca mejor dicho virgen
puesto que era de lo mas tranquila y casi solitaria, lugar idílico donde
disfrutar del agua no tan fría del Atlántico y sus si tan feroces olas. En este
caso y puesto que fue todo casi una aventura y sin el casi, nos quedamos en un
camping. Camping da Gale, con una fenomenal infraestructura de la cual no
disfrutamos casi nada ya que pasamos los días y noches en la playa entre agua,
cerveza, raquetas, perrerías y como no, mojitos artesanos de los cuales aunque
quede mal decirlo soy un artista, claro que otra señorita dirá que ella también
aprendió a hacerlos y he de admitir que bastante bien. Claro que con este
profesor es normal

Pero Melides no fue el único sitio donde disfrutar ya que también
nos acercamos a la playa de Carvahal, mucho más masificada y explotada. Fue en
ese pueblecito donde comimos antes de venirnos a Badajoz, coincidiendo con las
fiestas de la zona.
Va la tercera, la tercera… nananana como dirían las
sevillanas, vamos con la tercera.
Tercera, ultima y casi de regalo, ya que no pensaba ir a ningún
lado más de vacaciones. De esta parte podéis encontrar un resumen más completo
en Mama novata, ya que fuimos los cuatro a falta de una quinta persona los que
disfrutamos de Brozas y alrededores. Lo que más me impresionó de ese puente fue
el acertado cálculo del camarero de Alcántara cuando nos dijo que tardaríamos 1
hora y media en empezar a cenar. Nosotros chulitos lo tomamos a broma, pero de
broma nada, tan cierto como que cundió el caos en la cocina cuando nos trajeron
una minúscula ración de calamares a la mesa por equivocación y nosotros sin
decir nada nos la galutreamos debido al hambre que teníamos. Jejeje.

Lo mejor de todo sin duda fue el Hotel donde nos quedamos,
en Brozas y su cocina, claro que el desayuno tampoco fue desaprovechado en
absoluto y sino que se lo digan a Mama novata ;-).
Pero claro, nada acaba sin hacer algunos kilómetros de más.
Teniendo que poner en una balanza mi elección y repartiendo
mi tiempo, me vine un dia antes de Brozas para Badajoz. Lo que se suponía
tranquilo se convirtió en una venganza y es que salí de Brozas tras desayunar y
esperar un poco a que llegara mi acompañante para disfrutar de un tranquilo día
de ruteo por la zona. He dicho tranquilo? Perdón, eso también pensaba yo, pero
resumiendo los pasos, comimos en Alburquerque, tomamos café en Garrovillas tras
ver su preciosa plaza tapada por los preparativos de la fiesta de San Roque,
tomamos unas cañas (ella sin alcohol) en Cáceres y cuando todo parecía
concluido y sin más planes que irnos a Badajoz a dormir, recibimos una llamada
para invitarnos a la fiesta de Almendralejo y como diríamos, ¿Quien dijo miedo?
Nos fuimos de feria, con lo puesto y semirotos, para terminarnos de romper y comprar un ping de Tux que por casualidad me encontre en uno de los inumerables puestos

Con esto y una cena del chino (que triste verdad?) termina
mi relato de cómo pasar unas vacaciones haciendo kilómetros por doquier.
Hoy inicio mis vacaciones. Con ilusión, cansancio pero sobre todo ganas. Ganas de viajar y escapar de Badajoz unos días, salir sin pensar en que tengo que madrugar, no escuchar el despertador, pero sobre todo para intentar acostarme más tarde que otras personas
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